Voluntariados

Nepal

Si tenemos que definir Nepal, se podría decir que es un país de contrastes, las cumbres más altas del mundo dejan paso a extensas llanuras; los templos budistas se funden con recintos de culto hindú; los saris y trajes tradicionales se confunden con la vestimenta de los miles de montañeros que se preparan para realizar un trekking por algunas de las montañas del Himalaya.

Nepal es un destino de ensueño para los fotógrafos, la naturalidad de la gente para dejarse retratar, la espontaneidad de los niños, las inmensas montañas, los paisajes de Chitwan que parece como si estuvieras en Africa, los templos y los monasterios, hay mil escenas que bien merecen una foto.

Es un rincón del mundo maravilloso e inesperado. Lugar de paso de la historia, cruce y mezcla en perfecta armonía de la exuberante riqueza de dos grandes culturas de la humanidad; la budista y la hinduista.

Es también morada de las mayores montañas de la Tierra, la cordillera de los Himalayas con el impresionante Everest y los no menos inmensos montes Annapurnas, pero también de las densas junglas subtropicales de Chitwan en las que es posible ir en busca del poderoso Tigre de Bengala y del rinoceronte blanco a lomos de elefantes.

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Voluntariado en la casa de acogida Smriti House

Hace varios años que llevamos colaborando en distintos proyectos educativos con organizaciones locales en Nepal. En septiembre de 2010, iniciamos un proyecto propio como la apertura de una Casa de acogida para niñas, en la zona del barrio tibetano de Kathmandu. Actualmente contamos con 17 niñas, desde los 3 años hasta los 17 años de edad.

La mayoría de las niñas proceden de zonas remotas de las montañas, de familias empobrecidas y sin recursos.

Video casa de acogida Smriti House en Nepal

Video casa de acogida de Smriti House

Entrevista a Iris Pérez, voluntaria en Smriti House

Barrio tibetano de Kathmandu

También conocido como el pequeño Tibet, la estupa de Bodnath es el epicentro del barrio tibetano y uno de los rincones más impresionantes de Kathmandu. Su tamaño permite que la gente pueda pasear por encima de ella. Es fascinante ver a la cantidad de fieles budistas que la rodean y que van moviendo con sus manos los rodillos de oración sagrados. La estupa tiene unos preciosos ojos pintados que miran a los cuatro puntos cardinales. Desde lo más alto salen multitud de banderas budistas dando un aire festivo al lugar. Además de contemplar la estupa, también podéis visitar alguno de los 50 monasterios budistas que hay en el barrio de Bodnath.

Quizás lo que me encanta de Kathmandu es que es un crisol de culturas y un ejemplo de tolerancia. Pese a que Nepal es de mayoría hinduista, tiene uno de los barrios budistas más coloridos y numerosos del mundo.